Pan de Soda
Dentro de unos días se celebra San Patricio, Patrón de Irlanda.
San Patricio es un día donde el calor humano hace su presencia. Este año, por desgracia, no va a ser igual. A pesar de todo, una gran “Ola Verde” recorrerá el mundo. Los edificios más emblemáticos de España y otros países, se teñirán de verde…
El verde es el color de Irlanda, pero también es el color de la Esperanza. Con este gesto, no sólo mostramos nuestra solidaridad al pueblo irlandés, también transmitimos fuerza y positivismo al mundo entero.
No obstante, a nivel familiar, sí es posible disfrutar del día. Y yo lo voy a hacer, preparando un típico pan de soda.
En el confinamiento sufrido durante los primeros meses de la pandemia, se agotaron la harina y la levadura en la gran mayoría de establecimientos. Ahora que media España se decide a preparar pan en casa, ¡no hay harina! Y si hay, ¡falta levadura!. ¡Qué dilema!.
El encierro, ha dado pie para que mucha gente se anime a hornear su propio pan. Y el pan de soda, ha sido recurso de principiantes.
Ahí empieza la historia…(sucesión de sucesos sucedidos sucesivamente…)
Como digo, la falta de levadura de panadería, ha sido uno de los principales inconvenientes para los panaderos caseros primerizos. Hasta conseguir nuestra primera “Masa Madre” de cultivo natural, hemos tenido que aprender de todos y de todo…
Hacer pan en casa no es difícil, pero hace falta unas buenas dosis de paciencia y humildad.
Paciencia, porque un pan en condiciones, no se hace en un plis-plas.
Humildad, porque hay que tener muy claro, que nadie nace sabido. Hay que aprender y si es posible, de grandes maestros.
Yo, había hecho mis pinitos como panadera casera. Ahora me considero una aprendiza de … (poner un nivel). Creo que aún me falta muuucho por aprender.
Para todo hay una primera vez.
Quiero que este pan de soda, sea vuestra “primera vez”
El 17 de marzo de 2021, no habrá cita en el pub para beber cerveza verde. Quedamos convocados al 17 de marzo de 2022.
Mientras tanto, anímate a hornear tu propio pan.
Pan de soda
Basada en una receta del libro “Pan Casero” de Iban Yarza
Ingredientes para un molde de 22 cm de boca
245 gr de harina integral de trigo
105 gr de harina panadera
2 cucharaditas de postre de bicarbonato sódico (10 gr)
280 gr de leche
Zumo de limón
1 cucharada sopera de miel (25 gr)
7 gr de sal.
Preparación
Untamos el molde con mantequilla y enharinamos. Yo lo hago, a pesar de que tengo un molde antiadherente.
Preparamos una buttermilk con la leche y unas gotas de zumo de limón. Removemos y dejamos reposar mientras pesamos el resto de los ingredientes.
Ponemos en un cuenco las harinas, el bicarbonato, la sal y la miel.
Mezclamos esos ingredientes y vamos incorporando el buttermilk poco, a poco.
Hay que obtener una pasta bastante pegajosa. Iban Yarza dice: “como el barro”. Y desde luego, la masa debe estar bastante húmeda si queremos que nos resulte un pan esponjoso.
Vertemos la pasta en el molde y espolvoreamos un poco de harina por encima. Le dará un toque más rústico a nuestro pan.
Horneamos durante 40 minutos a 220º C con calor arriba y abajo. Si vemos que se nos tuesta demasiado la superficie y aún no se ha terminado la cocción, tapamos con una hoja de papel de aluminio.
Transcurrido el tiempo, sacamos muestro molde del horno y ponemos el pan sobre una rejilla.
Déjalo enfriar un poco y ya está listo para comer.
Nota
La receta original está hecha con agua y polvos de hornear. El resultado es fantástico, igualmente.
Yo he cambiado la levadura química por bicarbonato sódico, pero si utilizo agua, no me gusta el sabor que deja el bicarbonato. Esto lo he solventado sustituyendo el líquido por una buttermilk.
Templado y untado con mantequilla o con queso cottage y tendrás un desayuno, o una merienda perfectos.
Yo lo conservo envuelto en un paño de lino y me dura un par de días sin perder esponjosidad.
Y, sobre todo, utiliza harinas de calidad. Notarás la diferencia.